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Huaraz, lugar de ensueño

Tras su artículo sobre la Transmisión de Pensamiento, Oscar Freyre
nos envía una nueva colaboración en la que describe una de las
zonas mas hermosas de su país, Perú.









Rodeada de cordilleras (la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra) y al pié
del gran nevado Huascarán (6,768 metros de altura) se encuentra la
ciudad de Huaraz, capital del departamento de Ancash, ubicada a 400 km
de distancia de Lima, capital del Perú, y a 3,091 metros sobre el nivel del
mar.










A pocos minutos de la ciudad se encuentran los baños termales de
Monterrey, excelentes para la salud. Y en la misma ciudad existen
restaurantes típicos donde poder saborear exquisitos picantes de cuy,
cerdo en salsa caliente de pimientos, humitas, la famosa chicha de jora...
También se podrá visitar el Museo Arqueológico, famoso por su colección
de monolitos.







A pocos kilómetros se encuentra la comunidad de Vicos, donde están los
baños de Chancos, recomendables para los males digestivos y
respiratorios. Al lado, en una poza, cuyas aguas llegan hasta los 72 grados
centígrados, los lugareños sancochan huevos, bajándolos en cestillas
especiales y que es costumbre comerlos después de bañarse.

Kilómetros mas arriba se encuentra la bellísima laguna de Llanganuco.
Desde ahí se puede admirar su gran valle de increíble belleza. En
Llanganuco los alpinistas preparan sus proezas de escalar altísimos
nevados siguiendo la ruta hacia Santa Cruz, pueblito pintoresco enclavado
al pié de la Cordillera Blanca.

En dicha ruta se encuentran los grandes
nevados como el Alpamayo (5,947 metros),
visto desde la laguna Jankarurish, o el
Santa Cruz Norte (5,829 metros), al pié
de la laguna Kullicocha.

Otra ruta desde Huaraz nos lleva al pequeño
pueblo de Pitec, a 20 km de la ciudad y a 3,850 metros sobre el nivel del
mar. Desde este punto se llega a la laguna Churup (4,600 metros) desde
donde se admira imponente, al fondo, el nevado de Churup (5,493 metros)
de impresionante belleza.

Los deshielos del glaciar alimentan la laguna con agua purísima que llega
a ella por serpenteantes canales que el tiempo ha labrado en la roca.
Acampar en este lugar, al lado de los queñuales, árboles nativos de
troncos y ramas retorcidas, nos trasladan a un lugar de ensueño.

                                                En la noche, las estrellas se distinguen en    
                                                 el cielo con tanta claridad que parece que    
                                                 pudiéramos bajarlas con las manos, para     
                                                 llevarnos por lo menos una de recuerdo en  
                                                 nuestra mochila.

                                                 Pero todas estas lagunas y nevados están
enclavados en el llamado Callejón de Huaylas, hermoso y amplio valle
andino de aproximadamente 180 Km de longitud que va serpenteando por
el Río Santa, abierto entre las dos cadenas de montañas, al lado derecho
la Cordillera Blanca y al lado izquierdo la Cordillera Negra, la primera
cubierta de nieve y la segunda carente de ella. Estas cordilleras van de sur
a norte y se unen en sus extremos.


Chavín de Huantar

No se puede dejar de mencionar el sitio
arqueológico de Chavín o "Chavín de
Huantar" que se aprecia en el camino a
Huaraz desde Lima, siguiendo la ruta
Lima-Pativilca-Huaraz, a 3,185 mt sobre
el nivel del mar, cuya antigüedad es de
mil, o más, años antes de Cristo y en la
que se encuentran construcciones
piramidales extraordinarias.

Igualmente la famosa "Puya Raimondi" planta extraordinaria original de
esas altitudes. En la ruta se encontrarán otros lugares pintorescos, como
Chiquián, pueblito situado a 3,350 metros sobre el nivel del mar y al que se
llega tomando un desvío por una alucinante laguna llamada Conacocha (
4,300 metros) 30 km a la derecha, bajándose casi verticalmente casi 1,000
metros por una serpenteante carretera donde se observan vacas, ovejas y
sus pastores correteando como si estuvieran al nivel del mar.











Los paisajes son maravillosos aunque el clima es variado, en el día calor y
en la noche gran frío, el que podrá aplacarse tomando el clásico chinguirito
o calientito, trago a base de hierbas medicinales (eso dicen) y alcohol.

Los que llegan a visitar estos pueblos fantásticos no lo olvidarán nunca y
posiblemente desearán volver a ellos.

Oscar Freyre
desde Lima, Perú.  


 


                                                      
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